¿Feliz? Navidad

Sigue abrazando el cuerpo ya inerte del gato. Quiere transmitirle su calor, protegerlo de la persistente nieve que se empeña en seguir cayendo, aún cuando ya lo ha ocultado todo bajo una capa blanca. A veces ve cómo pasan apresurados transeúntes delante suya. Algunos ni siquiera la miran. Otros, se paran a compadecerla. Incluso uno le ofreció que si quería entrar en su casa hasta que pasara la tormenta. Pero ella se abraza a su gato con más fuerza aún, no quiere soltarlo, es el único que le ha acompañado en su soledad todo este tiempo. Su pequeño cuerpo de niña tirita e intenta refugiarse un poco más en su abrigo lleno de agujeros. Ya deja de nevar, pero ahora es el frío de la noche el que la amenaza. Es Nochebuena y todas las casas están iluminadas, sabe que si llamara a cualquier puerta, la dejarían pasar. Incluso es posible que le dieran algo caliente de comer. Pero no quiere dejar solo a su gato. Poco a poco, sus ojillos se van cerrando.

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