Lágrima

Cae muy lentamente, casi tan lentamente como se fue formando. Cristalina, fría, temblorosa y frágil, va surcando su cara, como queriendo consolarla con su suave caricia. La deja caer, no le importa que vaya marcando el camino con una débil señal de plata. Se para un instante en su mejilla, como queriendo decidir el camino a seguir. El movimiento de un leve sollozo la hace decidirse y cae, más rápidamente ahora, delineando su rostro. Finalmente, tras resbalar el último tramo, se funde en la almohada mojada, dejando camino libre para que otras vengan a reunirse con ella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *