Gracias

Gracias por todo

Gracias por abrirme los ojos

Gracias por hacerme ver la realidad

Gracias por enseñarme que las puñaladas que más duelen son las que vienen de más cerca

Gracias por dejar que la luz me cegara

Gracias por demostrarme que la amistad es sólo una palabra

Gracias por violar mi inocencia

Gracias por hacerme comprender que no se puede confiar en nadie

Gracias por arrancarme la ilusión

Gracias por plantarme la semilla de la desconfianza

Gracias por destrozar algo que yo creía sagrado

Gracias por congelar el fuego

Gracias por tu indiferencia

Gracias por disipar mis sueños

Gracias por demostrarme que las utopías jamás son reales

Gracias por hacerme ver lo imbécil que fuí al confiar en ti

Gracias por traicionar nuestras promesas

Gracias por conseguir que comprendiera que por mucho que te esfuerces, al final te acaban haciendo daño

Gracias por ser tan egoísta

Gracias por no pensar en las consecuencias de tus actos

Gracias por haberme fallado

Gracias por haberme vuelto a fallar

Gracias por haber cogido la última oportunidad que te dí para fallarme otra vez

Gracias por jugar conmigo

Gracias… o eso creo

Gracias por nada

3 comentarios sobre “Gracias”

  1. Bueno, me dió muchos años de alegría y ahora… pues me enseñó lo cruda que es la vida.

    Podría haber vivido siempre feliz sin saber lo perra que era la vida, pero ya ves. Aprendí de la forma más bestia: quemándome con el fuego. Ahora la cicatriz me vale para no volver a cometer los mismos errores.

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