El estrés lo supero…

… y de pronto, destornillador en mano, abrió la puerta del coche y se dirigió a la aglomeración de delante. Rápido pero certero, fue decorando los coches que atascaban la avenida. Antes de que nadie pudiera reaccionar, había vuelto a su coche y con un giro de 180 grados, se desvanecía en el horizonte.

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