Ciegos

-¿Lo has comprendido?

-Creo que sí. Tengo un cáncer que, esperamos, podrá operarse fácilmente y sin complicaciones. Cuanto antes mejor.

Está tranquilo. Confía en el médico. Estas cosas pasan, sólo eso.

-¿Y la otra parte?

-¿La otra parte?

-Las consecuencias del tumor.

-Segrego más endorfinas de lo normal, me has dicho. ¿Es eso?

-¿Y entiendes lo que eso significa?

-¿Que no es bueno?

Sonríe, calmado. Despreocupado.

-No me preocupa que sea o no bueno ahora. Me preocupa lo que ocurrirá después, cuando vuelvas a los niveles normales.

-¿Por qué? ¿Qué pasará?

-¿Te consideras una persona feliz?

-¿Cómo?

-¿Te consideras una persona feliz? ¿A pesar de la noticia que acabo de darte?

-Sí, creo que sí.

-Cuando tu nivel de endorfinas disminuya, dejarás de sentirte así.

-Bueno,  no pasa nada. Seré como una persona normal, ¿no?

-Eso es.

-¿Entonces?

-Eres anormalmente feliz. Tu felicidad se basa en la alteración del nivel de tus endorfinas. Dejarás de ser feliz.

-Ya será para menos.

Un escalofrío de preocupación le recorre la espalda.

-¿Y no podríamos dejarlo ahí, sin operar?

-Lo siento mucho.

Recoloca los objetos del escritorio mientras intenta procesarlo.

-Resulta extraño.

-Lo es.

-Y, sin embargo, tiene sentido.

-Todos sobrevivimos y nos sobreponemos.

-¿El mundo será más gris?

-Triste y oscuro. Disfruta lo que te quede.

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