En noches como esta

Acaricia las dos cicatrices de su espalda. Una vez le preguntó que cómo se las había hecho y ella, riendo, le contestó que son las marcas que dejaron sus alas de ángel cuando la expulsaron del cielo. Tampoco importa, seguramente sería de algún accidente que tuvo que le avergüenza contar. Se revuelve en el sueño y abre los ojos.

-¿Todavía despierta?

-Ya sabes, me cuesta dormir.

La abraza y sigue durmiendo. Ella, con los ojos todavía abiertos, no puede evitar pensar lo poco que conoce de su pasado. Cuando le hace preguntas, siempre contesta con alguna broma o alguna vaguedad, como si todo su pasado no fuera importante. Como si cualquier otro tema de conversación fuera infinitamente más interesante.

¿Su familia? No tiene. ¿Sus amigos? Todos los que conoce, los han conocido juntas.

Lo importante es el futuro, le dice siempre mirándola a los ojos. Esos ojos en los que se pierde y a los que no puede llevar la contraria. ¿A quién le importa el pasado, de dónde vengas, cómo has llegado aquí? Lo importante es el camino que recorreremos juntas.

Y se lo cree. Pero en las noches como esta, no puede evitar pensar en lo poco que se conocen.

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