Evolución

Pasas media vida aprendiendo a no llorar, porque llorar significa rendirse. Y no quieres rendirte, quieres luchar. Y cuando por fin lo consigues, descubres que tienes que pasarte la otra media vida reaprendiendo a llorar, porque sin lágrimas no puedes apagar los rescoldos que te impiden construir sobre las ruinas.

Protagonismo

¿En qué momento ocurrió? No me di cuenta, pero un día me miré al espejo y lo supe. ¿En qué momento dejé de ser la protagonista? ¿En qué momento dejé de ser la princesa esperando a su príncipe en el castillo para salir a buscarlo? Corrí aventuras, conocí a mucha gente, pero por todos pasaba de largo. ¿En qué momento me convertí en ese personaje secundario en el que se apoyan los protagonistas para poder desarrollar su historia?

Schrödinger

Y el tiempo pasa. Lleva años buscando la caja. Desde aquel día en el que no se atrevió a decir nada y se cerró, cuando cayó al mar y desapareció. Y cuando ya había dejado de buscar, la casualidad, este mundo que es un pañuelo, volvió a traerla a su puerta. Y ahora la caja está delante suya. Podría abrirla, pero tiene miedo. Tiene miedo de que el gato ya esté muerto.

Hasta aquí hemos llegado

Demostrado: si pones a infinitos monos a teclear aleatoriamente, al final alguno acabará escribiendo El Quijote. Y otro una versión mejorada. Y otro una versión diferente. Por eso las demandas de plagios son tan difíciles de demostrar. Porque todos tenemos las mismas influencias culturales, porque todos tenemos ideas parecidas. ¿Que por qué os cuento esto? Mi historiaLa otra historia(en español) Son cuatro años de diferencia y es altamente improbable que su autor me haya leído a mi o a una versión de mi historia.

No quiero ser fuerte

Ya no es cansancio. Ni siquiera es soledad. Es desesperación. La desesperación que te sube la adrenalina para poder seguir dando un paso más. Aunque desde ya sabes que no llegarás al final del camino. Sabes que no tienes fuerzas para llegar hasta allí. Pero aunque llegaras, sabes que no hay nada esperándote allí. Es sólo otra etapa más de un camino que ya no tienes claro a dónde va. Simplemente sigues hacia delante porque no te queda otra opción.

Control

“Bien, vamos a la raíz. ¿Qué fue lo que te hizo empezar a consumir?” “No sé si es fácil de entender. Yo siempre llevé una vida sana y jamás me lo había planteado. Pero en un momento de mi vida, todo empezó a desmoronarse y sentí que estaba perdiendo el control. Empezar a consumir me daba un motivo, una razón por la que yo no era capaz de controlarlo. Si no podía controlar mi vida, al menos controlaría el caos en el que se estaba convirtiendo.

Otro día

Estoy cansada. Cansada de las promesas rotas y los sueños naufragados. Sólo quería un mundo tranquilo, justo. Sólo quería que el karma fuera la única ley, que los buenos ganasen la partida. Puse todo lo que pude de mi parte por conseguirlo, pero una y otra vez la realidad se empeñaba en aplastar mis intentos. ¿O no era la realidad sino el egoísmo humano? A veces parece que hay que enfangarse en el barro para poder hacerlo.

Ecos

A veces tengo contacto con mi yo de otro tiempo. Me invade una sensación ajena a lo que debería estar sintiendo y siento que se abre una conexión entre mi yo presente y mi yo de otro instante. Normalmente la comunicación es solo hacia delante y no puedo advertirme de nada. Otras veces la comunicación es débil y confusa. Pero los mensajes desde el pasado hacia el futuro, estos siempre llegan bien.

Un día

Sé que llegará un día en que mis ojos se cansen de mirar, me pesen los párpados y me duela la luz. Mis manos se agrietarán, me dolerán los huesos y no alcanzaré a atarme mis propios zapatos. El espejo me devolverá una cara arrugada y marchita, sobre un cuerpo flácido de pechos vacíos. Sé también que empezaré a olvidar cosas. Primero cosas poco importantes, como apagar la luz al salir del baño o un número de teléfono.

Otra frontera

Cae la noche y con ella llega el frío. Tú sabías que si queríamos llegar, debíamos acelerar el paso y seguir durante toda la noche. Pero cuando viste al grupo, cansado y sediento, decidiste dar un alto. Con una sola mirada me indicaste que querías hablar conmigo y nos apartamos un poco del resto, que estaba montando el campamento. “No vamos a llegar.” me dijiste “A este paso es imposible que lo consigamos.