En el vacío se establece una onda estacionaria

Soy una onda electromagnética.

Mi vida ha sido breve, pero rápida. A la velocidad de la luz, concretamente. Nací hace 19 nanosegundos. Salí de una lámpara y me propagué en el vacío. Mi longitud de onda hace que la gente me vea de color rojo. Pero, realmente, esto no importa. Dentro de un picosegundo chocaré contra un átomo de manera que toda mi energía, que es mi forma de ser, pasará a éste. Esto provocará que se escinda de unos cuantos neutrones que, en una reacción en cadena, llevará a la muerte térmica del Universo.

Yo, que fuí algo insignificante, seré parte de la causa de grandes acontecimientos.

Todo por encender un foco de luz.

Agujeros Negros

Paradoja de Fermi

Toda civilización tecnológicamente avanzada, se autodestruye en cuanto adquiere la capacidad de hacerlo.

Corolario del 7 de Agosto

Los agujeros negros no son más que restos de antiguas civilizaciones

Apunte de Einstein

Conforme te acercas a un agujero negro, el tiempo parece detenerse para tí, por lo que aunque sientes atracción irremediable hacia él, no eres instantáneamente absorvido por el mismo, sino que éste va creciendo poco a poco comiendo tu entorno.

Corolario al Apunte de Einstein

La Nada que engullía Fantasía no era más que muchos experimentos fallidos con agujeros negros.

La balada de la Trama Fantasma

Eran dos DTEs que se conocían desde que uptime era cero y jiffies cabía en un unsigned char. Conectadas mediante un switch de nivel tres, se divertían comprobando el TTRT. Jugaban al ping y pong, se mandaban paquetes encriptados gpg y peleaban por la ocupación del canal, siempre jugando dentro del dominio de colisión, donde sabían que estarían seguras, lejos de los perversos servidores que habitaban más lejos, donde el dominio de broadcast llegaba a su fin.

Pero un aciago día de upgrading, un pico de tensión atacó a la DTE de menor CPI, haciendo que su tarjeta de red empezara a perder paquetes. La otra DTE, al darse cuenta de que su compañera estaba al borde de la interrupción, empezó a mandarle paquetes de ánimo, intentando ayudarla. Pero la velocidad a la que perdía paquetes era demasiado grande y su superuser decidió desconectarla de la red y enchufar su latiguillo de nuevo al switch. La triste DTE envió una trama de despedida a su amiga pero fue demasiado tarde, el superuser ya la había desconectado y aquella trama jamás llegó a su destino.

Hoy en día a aquella trama se la conoce como la trama fantasma, que recorre la red buscando el equipo que ya nunca más encontrará. Dice la leyenda que cuando esta trama alcanza a algún equipo de la red y éste decide decodificarla para calcular su CRC, su tarjeta de red empieza a perder paquetes hasta que finalmente termina por desconectarse.

Gracias a Cris por su colaboración en esta historia 🙂

Un pequeño descubrimiento

Por fin, después de tantos largos años de investigación, lo ha conseguido. Ver la trayectoria de un electrón con tanta claridad, tan de cerca. Al fin podrá aspirar a no depender de estúpidas ayudas del gobierno. Con el dinero que le reportará este avance, podrá investigar como siempre quiso, sin presiones. Juega un rato con sus pequeños electrones. Les aplica voltajes que los atraen y los repelen, les pone metales para que circulen rápidamente por ellos, aislantes contra los que chocan,… Le encanta observar cómo, aunque individualmente cada electrón pueda presentar un comportamiento casi azaroso, en conjunto siempre puede predecirse qué harán. Simplemente los adora.

Apaga lentamente los aparatos. La luz que ilumina la habitación entra por entre las cortinas de la ventana que da a la calle. Es tarde, pero aún sigue habiendo bullicio abajo. Se tumba en la cama cansado. Mañana hará un par de llamadas que lo catapultarán a la fama. Incluso al Nobel. Tendrá prestigio. Tendrá libertad. Y el sueño le va venciendo poco a poco.

Va caminando por las calles de una ciudad anónima. Pero no tiene cuerpo. Es invisible. Puede atravesar puertas y paredes sin problemas. No le molesta, más bien al contrario. Se siente cómodo con esta nueva sensación. Además, al no tener cuerpo, puede elevarse y volar por encima de los demás, obteniendo una mejor perspectiva.

Ahora puede ver la vida cotidiana de la ciudad. Cómo unos viandantes se dirigen a sus puestos de trabajo, otros salen a comprar, a pasear, a visitar viejos amigos,… Se entromete por segundos en la vida privada de alguien y luego pasa a acompañar a otro. Se siente tan feliz que vuela un poco más alto. Los tejados de los edificios están a su alcance y se para a sentarse en uno de los más altos. Es curiosa la vida en la ciudad. Desde esta altura, las personas no se distinguen unas de otras. Corretean a sus pies, a veces usando algún coche o autobus, o si tienen mucha prisa, el metro.

Según la hora del día, algunos lugares se convierten en centros a donde va la masa. Por ejemplo, por las mañanas y después de comer casi todo el mundo se concentraba en los barrios de negocios y trabajo. Y a la hora de la comida y por la noche, se dispersaban hacia los barrios residenciales. Siguió volando más y más alto.

Desde esta altura no se distinguían a la personas. Sólo a los coches. Era curioso observarlos, porque aunque cada uno independientemente seguía su propio camino, si se observaban en conjunto seguían las mismas pautas predecibles que las personas. Con la diferencia que, además, ahora podía ver la ciudad al completo, con su carretera que entraba por el norte y su carretera por el sur. Estuvo observando divertido cómo el número de coches de la ciudad permanecía constante. Eran diferentes, el coche que entraba por la carretera norte no era el mismo que entraba por la carretera sur, pero al fin y al cabo, a esta altura, daba igual uno que otro. El caso es que parecía como si el coche hubiera avanzado a través de toda la ciudad para salir por el otro extremo.

El tiempo pasaba y comenzó a aburrirse. Se elevó más y más alto, intentando alcanzar el sol. Pero al no conseguirlo, volvió a bajar la mirada para descubrir, horrorizado, que lo que veía no era más que la misma pantalla de su ordenador, donde los electrones, ajenos a su presencia, circulaban de un extremo a otro de la placa de pruebas.

Aferrados a la nada

-Está loco, no os acerquéis a él.

-No entiendo cómo no se cae. Si yo me soltara, caería sin remedio.

-Porque está loco, por eso. En cualquier momento caerá.

-Se le ve tan feliz, tan despreocupado.

-No, seguro que tiene un pacto con el Diablo. No puede ser bueno. Mejor ir bien agarrado.

-¡Miradlo, está saltando!

-¡Madre del Amor Hermoso! ¿No tiene sentido común!

-Pero sigue ahí, no se cae. No lo entiendo.

-Es imposible.

-Es un milagro.

-No llames milagro a lo que el diablo lleva entre manos.

-Es fascinante.

-No puedo mirar, no puedo mirar, no puedo mirar,…

-Me dan náuseas sólo de pensarlo.

-¿Pero qué decís? Si parece hasta que se lo pasa bien.

-¿Que? ¿Te gustaría ir como él?

-Pues me lo pienso… jaja, no pongas esa cara, ni loco me quitaría esta seguridad.

-Esta juventud acabará mal.

-Por mucho que te santigües no conseguirás que se coloque las agarraderas.

-Pero evitaré que otros le sigan.

Pero él seguía andando sonriente, ajeno a las críticas. Porque sabía que no caería. Aunque los demás pensaran que necesitaban de los arneses para no caerse. Él caminaba libre y sin agarrarse. ¿Cómo iba a caer? ¿A dónde iba a caer, al cielo? Qué estupidez. La Tierra seguiría agarrándolo para mantenerlo en el suelo.