Oráculo

Sencillamente no sabéis usar un Oráculo. No, no me mires con esa cara, voy a ayudarte pero primero vas a escuchar lo que tengo que decir. No sé por qué tenéis esa maldita costumbre de acudir a mí cuando habéis perdido ya toda esperanza.

https://www.flickr.com/photos/varmazis/385123632/

Imagina que quieres ayudar a un hombre que está en un casino perdiendo todo su dinero. Si acude a ti cuando empieza a perder el dinero pero aún le quedan monedas, podrás aconsejarle que apueste en una u otra mesa, haciendo que vuelva su buena racha. Pero si acude a ti cuando ya ha perdido todo, no podrás aconsejarle que apueste en una u otra mesa, porque ya no le quedará nada por apostar. Tendrá que esperar un milagro, una moneda perdida en el suelo o un generoso jugador que le dé una oportunidad.

Ni siquiera crees en mí, acudes porque piensas que no te queda otra alternativa. Y tienes razón, no tienes ninguna otra alternativa. Pero yo no hago milagros, sólo veo parte del futuro. Puedo aconsejarte cual es tu mejor opción, pero para eso tienes que acudir a mi con opciones. No puedes venir con las manos ya vacías. No puedo fabricar una solución con aire.

Nunca me escucháis hasta que ya es demasiado tarde. Pues sí, es demasiado tarde. Bien podrías haberte ahorrado el camino hasta aquí, pues no puedo ayudarte si no hay remedio. Sólo soy consejero, visionario, no mago.

Siempre esperáis que os ayude en los peores momentos, de donde no hay forma de salir, y luego diréis que no sirvo para nada porque no pude sacaros del agujero. Pero eso no es cierto. Soy útil, si acudís a mi como penúltima opción. Sin embargo nunca me dejáis demostrarlo. ¡Me frustráis con vuestros problemas! Problemas, la mayoría, que vosotros mismos os habéis creado. ¡¡Y pretendéis culparme a mí en última instancia!! No os merecéis ni que os abra la puerta.

…donde nada volverá a ser lo que era

Cincuenta pares de ojos inquisidores la observan mientras se acerca el micrófono a la boca. No era esta la forma en la que quería dar la noticia, pero sabe que es lo más sensato. La mayoría han escuchado ya el rumor, pero necesitan confirmarlo. Nadie hubiera esperado un giro así.

“Compañeros… “

Sólo han pasado algunos meses desde que comenzó esta locura pero le parecen años. Mira a aquel hombre que entró en su piso ocho meses atrás para contarle que ella era la elegida. Él asiente y le sonríe. Es el momento.

“Compañeros, está confirmado, en cinco meses nacerá el primero.”

El resto de sus palabras se ven ahogadas por los gritos y las botellas descorchándose para celebrar la noticia. Ahora ya saben cual es el origen, saben de dónde vienen, y, lo que es más importante, saben que el futuro está asegurado. La máquina del tiempo estuvo planeada desde el principio, no es ningún impedimento para su expansión. No ocurrirá ninguna desgracia.

Ahora tendrá que buscar un lugar donde esconderse. Sabe que ellos la ayudarán, sabe que no estará sola. Y sabe que del hijo que espera, el primer Homo Futuris, dependerá el futuro de la humanidad.

Quién hubiera pensado que la mutación aparecería de esta forma. Quién hubiera podido imaginar que acabaría enamorándose de una de aquellas bestias, que serían los que traerían la mutación al presente. Quién le hubiera dicho a aquellos dictadores que sería su propia tecnología de viajes en el tiempo la que les quitaría el poder para devolvérselo al pueblo. Nadie hubiera podido predecirlo.

Pueden adelantarse al futuro. Sólo tienen que cambiar la historia, empezar bien desde el principio, dejar bien claro que son humanos, que son pacíficos y que sólo pueden traer el bien. No dejar que los déspotas se aprovechen del miedo a lo desconocido. La mutación es buena, es un avance en la evolución. Seres humanos más fuertes, más ágiles, más inteligentes. Y, sobre todo, más aptos para la supervivencia.

¿O quizás no puedan? ¿Y si está todo predestinado? ¿Quizás estuvo planeado así el destino? ¿Deberán volver a esconderse, a sabiendas de que tarde o temprano serán unos poscritos perseguidos? ¿Deberán las leyendas tener que olvidar el orígen para que puedan encontrarse de nuevo en el pasado y poder comenzar todo? ¿Qué pasará si la máquina del tiempo nunca llega a desarrollarse?

Y mientras mira al padre de su hijo, un remoto descendiente suyo, el viajero en el tiempo que hizo posible el milagro, no puede sino pensar en que, después de todo, no es decisión suya. Serán los hijos de sus hijos quienes elijan el camino. Como ya lo eligieron antes.

… y comenzará la era final…

La puerta de su casa ha sido forzada, puede verlo claramente. Saca la pistola y entra despacio. No tiene que buscar mucho, está sentado en su sofá, esperándola tranquilamente.

“Perdona la intromisión, pero tenía que esconderme en algún sitio.”

Levanta la pistola y le apunta, pero duda.

“No vas a matarme y lo sabes. Si fueras a matarme lo habrías hecho ya. Así que dejemos el teatro y hablemos claramente.”

“¿Quién eres?”

“Quién soy yo no es lo importante, lo importante es quién eres tú.”

“¿Quién soy… yo?”

“Nuestras leyendas cuentan que una mujer que coincide con tu descripción estaría esperando en ese aparcamiento anoche. Esa mujer sería la que nos protegería en los primeros tiempos, la que nos ayudaría a sobrevivir cuando todavía éramos débiles y dispersos. Y esa mujer parece que eres tú.”

“Ya. Otro que viene del futuro. ¿Quieres algo de beber?”

“Nuestras leyendas son confusas, demasiado confusas para el poco tiempo que tienen. Pero algunos datos son muy claros y esperamos poder reconstruir la historia en base a ellos. Fue un golpe de suerte el poder robarles la tecnología de las máquinas del tiempo, es la única forma que tenemos de parar el avance de toda esta locura. Si ayudamos a los primeros de los nuestros en su integración con la sociedad, si conseguimos evitar los hechos que desembocaron en la guerra contínua en la que vivimos… bueno, viviremos, entonces podrá haber un poco de esperanza. Las armas y las restricciones en derechos humanos que se perpetrarán son una espiral que no puede desembocar en nada bueno.”

“Pero en el futuro atacáis al resto de la sociedad y eso es lo que les obliga a fabricar…”

“Al revés, son ellos quienes nos atacan. Nosotros somos la excusa que tienen para sembrar el miedo en la población y poder desarrollar armas más potentes y tener más poder sobre la gente. Somos los únicos que podemos hacerles frente porque somos los únicos a quienes sus armas no consiguen contener… todavía. Por eso es tan importante que podamos cambiar el pasado, que podamos evitar este conflicto, porque sólo es cuestión de tiempo que sus armas puedan superarnos y controlarnos y entonces habrá llegado el fin, otra era oscura para la humanidad.”

“¿Y vuestras leyendas no dicen de dónde salieron los primeros?”

“Son muy oscuras en ese sentido, sólo hablan de tí, de la mujer que nos protegerá y nos ayudará. Los que hemos viajado al pasado estamos buscando algún laboratorio genético o alguna fuente de radiación que pueda explicar esta mutación, pero no hemos encontrado el orígen. Sólo sabemos que los primeros Homos Futuris aparecen en esta década. Al principio tuvieron que vivir en las sombras, escondidos, y eso dificulta mucho la reconstrucción de la historia.”

“Y yo tengo que ayudaros.”

“No es que tengas, es que es tu futuro, escrito en nuestro pasado.”

…la humanidad tendrá que hacerle frente…

“¡Era un puto hombre! ¡La bestia era un puto hombre!”

La puerta golpea contra la pared con violencia, pero eso no parece alterar al hombre que la mira al otro lado de la mesa.

“Dijiste que matara a una bestia, no a un hombre.”

“Sientate.”

Se deja caer en la silla y suspira. El trabajo se está complicando más de lo previsto.

“¿Es un problema de dinero?”

“¿Cómo?”

“Te pagaremos cuatro veces más, si eso es lo que necesitas. Tu tarea es de vital importancia para la supervivencia de la humanidad así que el dinero no es un problema ahora, al menos no para nosotros.”

“Pero el trabajo era…”

“Has matado a hombres antes, ¿verdad? No debería ser un problema para tí.”

“Necesito…” traga con dificultad, buscando las palabras “necesito saber qué era exactamente.”

El hombre la mira durante unos segundos, meditativo. Luego asiente con la cabeza.

“Es normal. Te contaré todo lo que sabemos:”

El hombre se reclina en su silla y mira al techo.

“En algún momento, ocurrieron una serie de mutaciones genéticas en algunos humanos que les convirtieron en eso que has visto. Seres humanos con capacidad para transformarse en bestias. Bestias peligrosas, poderosas, descontroladas. Aún no sabemos si estas mutaciones ocurrieron por algún fenómeno artificial o de forma natural. Pero eran unas mutaciones muy agresivas, que fueron extendiéndose entre la población. Para poder controlar a las bestias, los seres humanos tuvimos que desarrollar tecnología a gran velocidad y hacerles frente. El mundo se dividió en dos: el mundo salvaje de las bestias y el mundo civilizado de los hombres.

Pero la tecnología no es suficiente, son más rápidos, más listos. Son terriblemente sanguinarios. La batalla está igualada, con un poco de ventaja por nuestra parte, pero todas las vidas perdidas por culpa de esas bestias… todas esas vidas no podemos olvidarlas. Por eso desarrollamos la máquina del tiempo, para poder volver aquí y buscar el origen de las bestias. Después de mucho investigar, descubrimos que, en algún punto de esta década, aparecieron las primeras bestias.

Por eso te hemos contratado, para que acabes con las primeras bestias. Si las exterminamos, su mutación no se expandirá, no habrá guerra, no habrá muerte. Por eso es tan importante tu labor. Cada bestia que mates será una gran ventaja en el futuro.”

“¿Venís del… futuro?”

El hombre la mira paternalmente y sonríe.

“Así es. Te daría los números de la lotería de este año, pero tardaríamos demasiado en convencerte. Por eso te ofrecemos el dinero y la inmunidad. Haces tu trabajo, nosotros te pagamos. Creas o no la historia, tu decisión debería estar clara.”

Y el hombre se transformará en bestia…

Y el hombre se transformará en bestia,

la humanidad tendrá que hacerle frente y comenzará la era final,

donde nada volverá a ser lo que era.

-El Libro Dorado de los Dioses, IV D

“El trabajo es muy sencillo: te daremos una serie de localizaciones y tú vigilarás. Cuando aparezca una de estas bestias, acabas con ellas.”

“¿De dónde han salido?”

“Eso no importa. Son bestias que hay que exterminar por el bien de la humanidad. Nosotros te pagamos y tú te encargas de ellas.”

“Correcto”

“Cada vez que liquides a alguna, traes un trofeo y te daremos el dinero.”

“Y cuando termine tendré…”

“Tendrás inmunidad total y podrás retirarte en paz.”

“Hecho.”

Era un aparcamiento de las afueras, silencioso y vacío. Apenas un par de coches abandonados y mucha basura. Apoyada contra una farola, espera impaciente. Es un trabajo que parece sencillo, pero tiene prisa por acabarlo. En cuanto consiga la inmunidad podrá llevar una vida normal de ciudadana dentro de la ley. Se acabó el perseguir criminales y las cazas furtivas. Buscará cualquier trabajo sencillo y se comprará la casita en las afueras, como cualquier mujer de su edad.

Ahí estaba, igual que en la fotografía. Una especie de tigre anarajado de seis patas, poco más bajo que un caballo. Al mover la escopeta para apuntar, la mira atentamente y empieza a moverse a toda velocidad, sin apartar sus ojos de ella. El cabrón se mueve rápido, esquivando las balas, pero tampoco tiene dónde esconderse.

La bestia apoya su frente en el cañón y la mira. La ha pillado por sorpresa acercándose tanto, pero eso no importa, ahora el tiro es imposible de esquivar. Sin embargo…

“Sabía que te encontraría aquí.”

El mundo en un momento

Por si no lo sabías, el universo acaba de ser creado. Todo lo que tú consideras que son tus recuerdos, no son más que implantes que se te han colocado para que creas que llevas viviendo toda tu vida. Pero no es cierto. Acabas de ser creado, junto con el universo.

Es que el dios que nos ha tocado es un dios con un sentido del humor un tanto extraño. Le resultaba incómodo eso de tener que estar mirando durante millones de años cómo unos microorganismos interactuaban entre sí antes de poder empezar a observar a seres más o menos complejos. Así que decidió saltarse todo el proceso y empezar directamente con nosotros. Es como el niño que rebusca en su casa los juguetes que le van a regalar. Impaciente, egoísta y caprichoso.

Pero lo peor aún no te lo he contado: le hemos caído mal. Le hemos caído tan mal, que nuestro universo no durará más de cinco minutos. Está harto de nuestras estupideces, así que pronto apagará todo. Así que sólo tendremos cinco minutos de vida. Eso será todo. Cinco minutos de gloria y fama, y luego nada. Para una oportunidad que teníamos de intentarlo, y vamos y la estropeamos. Quizás no nos la merecíamos. Quizás no sea culpa nuestra, sino de quien nos creó así. Es igual, tampoco podemos decidir.

Eres patético y lo sabes. Para cinco minutos de vida que tienes, y vas y los gastas en leer esta entrada. Bueno, consuélate pensando que tampoco podías elegir. Es el destino que te ha tocado.

Tejiendo el destino

Camina por detrás del viejo, por un angosto pasillo lleno de humedades. No sabe bien de dónde viene la luz, pues no hay ventanas ni lámparas. Tras un tiempo indeterminado, el viejo para delante de una puerta de madera, en un sorprendente buen estado. Se gira y la mira, con sus cuencas vacías.

-Es aquí.

La habitación es grande, tan grande no se alcanza a ver el fondo. Un murmullo de miles de tejedoras resuenan por las paredes. Está lleno de mujeres, cada una tejiendo su propia tela. Las hay de todo tipo: jovenes, mayores, altas, pequeñas, delgadas, gruesas,… Todas perfectamente concentradas en su labor.

-¿Qué hacen?

El viejo la mira intensamente y ella se pregunta cómo puede sentir una mirada tan intensa si no tiene globos oculares.

-Tejen el destino.

Vuelven a caminar, ahora entre las afanosas tejedoras, hasta llegar a una silla vacía.

-Este es tu sitio.

Ella mira su nueva tejedora y los ovillos de lana que descansan en la cesta. Se sienta y mira a la mujer que tiene a su lado. La mujer ni se inmuta.

-No te esfuerces, son completamente ciegas.

El viejo se ríe con una sonora carcajada que tampoco parece alterar el ritmo de las mujeres. Le entra un escalofrío. Coge un ovillo y empieza a tejer. El viejo la observa unos minutos y luego se marcha, cerrando tras de sí la puerta. Ella sigue tejiendo, formando figuras entrelazadas que no comprende muy bien lo que significan. Pasado un tiempo, sus ojos van acostumbrandose a la oscuridad.

¿Te reconoces?

Se deja caer en el sofá, cansado tras un largo día de trabajo. No se molesta en poner la televisión, ni tampoco en coger un libro. Hoy no tiene ganas de nada. Pone los pies encima de la mesa y cierra los ojos.

¿Por qué no consigo sentirme a gusto? ¿No lo tengo todo? La vida me ha tratado bien, casi como si realmente hubiera ahi arriba alguien que me cuidase. Un trabajo agradable, un grupo de amigos que me sacan de la rutina, una familia que me quiere,… ¿Qué estoy intentando pedirle a la vida?

No hay peor soledad que la que sufres rodeado de gente. No es que sean malas personas, es que sencillamente no encajas con ellos. A veces, cuando me miro al espejo, siento que la persona que me mira al otro lado es la única que podría comprenderme. Por mucho que compartas con alguien, nunca puedes llegar a conocerle tan bien como te conoces a tí mismo. Nadie podría leerte el pensamiento tan bien.

Vamos, ¿quien no ha soñado con viajar en el tiempo para poder encontrarse consigo mismo? Poder darse un abrazo, prometer algo que sabes que vas a cumplir, porque ¿cómo podrías defraudarte jamás a tí mismo? Eres la única persona en la que realmente puedes confiar y, en todo caso, si te traicionases estarías perdonándote a tí mismo, porque serías la única persona que realmente te comprendería. Te amarías en los momentos más duros y te reprenderías cuando te pottases mal. Nunca podrías enfadarte. Sería perfecto.

Bah, las paradojas temporales harían imposible esta idea. Lo más cercano que se puede conseguir, es a clonarse uno mismo. Pero eso no garantizaría nada. La personalidad no va sólo en los genes. El ambiente, las experiencias personales,… habría que reproducir paso a paso, detalle a detalle, toda la vida de uno mismo hasta llegar al punto en el que está lo bastante maduro como para el encuentro. Ríe con la idea. Es sencillamente absurda.

Llaman a la puerta. No espera a nadie, pero se levanta mientras sigue pensando en la idea. Quizás se podría montar una empresa para llevar a cabo esta idea. Una sola persona no podría encargarse de todo esto, sobre todo porque no podría hacerlo personalmente, ya que modificaría el entorno en el que crecería el clon. Harían falta muchos medios para poder llevarlo a cabo. Y siempre quedaría el azar, que podría hacer fracasar el proyecto.

Al otro lado de la puerta hay un hombre de mediana edad. Parece nervioso y tiene los ojos brillantes y húmedos. Hace como un gesto de saludo pero luego para, suspira, y se decide a hablar.

-Hola. Soy tú, dentro de 25 años.

Agujeros Negros

Paradoja de Fermi

Toda civilización tecnológicamente avanzada, se autodestruye en cuanto adquiere la capacidad de hacerlo.

Corolario del 7 de Agosto

Los agujeros negros no son más que restos de antiguas civilizaciones

Apunte de Einstein

Conforme te acercas a un agujero negro, el tiempo parece detenerse para tí, por lo que aunque sientes atracción irremediable hacia él, no eres instantáneamente absorvido por el mismo, sino que éste va creciendo poco a poco comiendo tu entorno.

Corolario al Apunte de Einstein

La Nada que engullía Fantasía no era más que muchos experimentos fallidos con agujeros negros.

El odio es el final

Sé que vas a odiarme por decir esto, pero está todo preparado. Siempre lo estuvo. Sé que me odian, se que tú también acabarás por odiarme, pero eso es lo que busco. Me odian sin saber que gracias a mi siguen con vida. Y no podrán evitarlo, porque yo quiero que me odien y haré todo lo posible para que lo hagan. Será un odio calculado al milímetro. Es la única forma.

Debes comprender que en los primeros experimentos para mantener la vida bajo tierra, siempre encontraban el mismo problema: todo el mundo acababa volviéndose loco, desesperado, matándose los unos a los otros. Entonces intentaron meter a los cómicos en las celdas. Su misión era mantener los espíritus altos, alegres, esperanzados. Pero por más que intentaron todos acabaron igual: muertos. Probaron todas las formas que se les ocurrieron: luces artificiales, música, sesiones con psicólogo, chocolate, drogas, televisión, cuadros paisajísticos, estancias recreativas, librerías, trabajadores del sexo, soledad, amor, crucigramas,… Pero lo único que parecía mantener unidos y cuerdos a aquellos hombres era un odio común. Cuando existía ese odio común, la situación se hacía soportable, la locura disminuía y la convivencia era posible. Y a tiempo que se descubrió, antes de la gran catástrofe sobre la superficie de la Tierra.

Aquí es donde entramos nosotros. Los primeros odiados fueron psicólogos que entraron discretamente en las cápsulas bajo tierra para controlar el odio. Cuando todo contacto con el mundo exterior tuvo que ser cortado, los odiados fueron pasando de generación en generación, enseñando discretamente sus conocimientos sobre el odio para poder seguir controlando la locura de estos habitantes. Las cápsulas donde el odiado no sabe controlar la situación, pronto son víctimas de masacres indescriptibles. Algunos de los odiados comienzan procurando amar a todos, intentando que sea el amor, y no el odio quien controle la cápsula. Pero siempre acaban en el odio. Yo mismo experimenté en mi juventud con el amor y la risa, pero a los pocos años supe que el esfuerzo invertido me estaba desgastando a tal velocidad que antes de que me diese cuenta sería odiado por todos con tal fuerza, que no podría evitar que acabasen conmigo.

Ahora mi tiempo se agota, me hago viejo, mis reacciones irán disminuyendo y poco a poco su odio hacia mí irá creciendo y no podré controlarlo. Llegará el momento en que me odien tanto que decidan acabar con mi vida. Y ahi es donde entras tú, donde tienes que tomar mi relevo. Odiame por dejarte este trabajo, odiame por obligarte a tomar tanta responsabilidad, pero si tú no lo haces, tú, que sabes la verdad, que puedes observar y aprender cómo lo hago, si tú que puedes no lo haces, nadie lo hará. Y entonces te odiarás a tí mismo por dejar que todos mueran.